Lo prometí cuando creé el blog. No sólo de análisis iba a vivir, así que estreno sección.
Una de las partes más importantes de los videojuegos aparte de los gráficos, la jugabilidad o la historia en sí es la música. Una buena música, o banda sonora en general, hace a un videojuego mejor o peor. Una buena melodía será la responsable de que cuando estemos en el trabajo o en clase nos acordemos de ese momento que vivimos jugando, que nunca podremos olvidar mientras sonaba esa musiquilla.
Hoy en esta nueva sección del blog sobre música de videojuegos, repasaré algunas de las melodías más míticas de un género que hoy en día no se encuentra entre los más populares, pero que nos ha dejado momentos míticos, el de los videojuegos de terror... con el survival horror como máximo exponente.
Para ello daremos un paseo a lo largo de tres sagas que han hecho de cimientos del género de terror en los videojuegos: Alone in the Dark, Resident Evil y Silent Hill.
Preparad botiquín, balas, hierbas y cintas de máquina de escribir, no se sabe qué se oculta tras la puerta...
ALONE IN THE DARK (1992)
Escuchad atentamente esa música.
Sí, parece el típico soniquete midi de los videojuegos de los 80 y 90 pero tiene un toque siniestro, que hace que te ponga los pelos de punta.
La introducción de Alone in the Dark iba acompañada de esta melodía. Es una intro muy descriptiva pues apenas hay texto que acompañe a las imágenes y la música. En ella podemos ver a Edward Carnby adentrándose en una enigmática mansión con un plano que pasará a la historia: una mano corre una cortina y nos observa desde arriba. Escalofriante.
Alone in the Dark sentó las bases de lo que hoy son muchos juegos de terror y abrió la veda del género en los videojuegos.
RESIDENT EVIL DIRECTOR'S CUT (1996)
Imposible quedarse sólo con una melodía.
¿Qué puedo decir de Resident Evil? Revitalizó el género y lanzó un juego mítico cuya saga aún perdura hoy en día. He elegido estas dos melodías por ser las más míticas del título sin duda alguna. Una por ser la primera que escuchamos nada más adentrarnos en la mansión Spencer (falta el ruido del reloj de fondo y los quejidos de los zombies para ponernos nerviosos) y la otra porque cada vez que sonaba sabíamos que estábamos a salvo, el tema de las habitaciones en las que podíamos guardar, coger provisiones...
Ambas son una auténtica maravilla atemporal, como el juego en sí.
